miércoles, 3 de agosto de 2011

Retrato

Los retratos muestran las cualidades físicas o morales de las personas que aparecen en las imágenes fotográficas.
Los retratos, o bien son preparados, o bien son espontáneos -aunque todos aceptan un grado de improvisación. Si pretendemos hacer un retrato serio –por así llamarlo- necesitaremos un mínimo de preparación. En este sentido, será necesario asegurarse que el modelo tenga un semblante que se adecue a la óptica con la que queramos enfocar –en un sentido metafórico- nuestra composición.
Con ello no pretendemos sugerir que sea necesariamente guapo, sino que venga predispuesto a pasarse unos minutos frente a la cámara. El fotógrafo, por su parte, deberá de tener previamente elegidos los puntos de vista; conocer el escenario, las poses que se van a pedir y el material necesario, etc. De nada sirve lamentarse por no tener un reflector plateado si no podemos remediarlo.










El principio de un retrato suele consistir en ubicar el sujeto. Es conveniente emplear fondos no demasiado llamativos ni recargados que puedan distraer la atención -el sujeto es lo más importante- y, si es posible, situarlos fuera de enfoque.




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