Gracias a la textura podemos reconocer como está formada la superficiede los objetos. En la vida real lo sabemos con el tecto, en fotografía se
capta con un punto de vista y una iluminación adecuados.
Ritmo:
El ritmo es la repetición de una forma, una línea o un color. Las líneas son uno de los elementos más simples para crear ritmo. Una hilera de árboles, la alternancia entre claros y sombras o una sucesión de cadenas montañosas observadas desde un punto de vista elevado pueden ser explotadas fotográficamente desde una perspectiva rítmica. Forma y volumen:
Muchas veces la forma es el aspecto más importante de una fotografía. Nos basta con la silueta o el perfil de un objeto para reconocerlo. La cámara, a diferencia de nuestra vista, ve en un sólo plano, por lo que si queremos destacar la forma de un objeto habrá que conseguir que llame fuertemente la atención.
Para conseguir tomas impactantes de objetos con formas atractivas conviene tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
Abstraer las formas del objeto principal, eliminando al máximo los detalles (por ejemplo realizando un contraluz que destaque únicamente su silueta. Acercarnos al encuadrar, de forma que aislemos la formas de un sólo elemento del motivo. Utilizar un fondo lo más uniforme posible y que no distraiga la atención. Buscar el máximo contraste de tono entre la forma principal y el fondo. Utilizar al máximo las normas de composición, ritmo y equilibrio para destacar la forma.
Lineas:
Dirigen la mirada de la persona que ve la foto, da profundidad y tienen significados psicológicos si son usados correctamente.
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